jueves, 21 de marzo de 2013

LOS CINCO LENGUAJES DEL AMOR

Los cinco lenguajes del amor

Hace unos días en una reunión con profesionales de la psicología se planteo la cuestión de la importancia de la armonía entre la pareja para conseguir una familia sana. Entonces me vino a la cabeza la teoría del terapeuta de pareja Gary Chapman sobre los cinco lenguajes del amor. En definitiva este autor afirma que la armonía familiar está en función de si todos los miembros de la familia utilizan el mismo lenguaje de amor. De la misma manera que la mejor forma de entendernos en un país extraño es cuando hablamos el mismo idioma, así también en el pequeño mundo familiar es imprescindible utilizar el mimo lenguaje de amor.

Esta teoría dice así: no todas las personas expresamos nuestro amor de la misma manera. Para este autor lo podemos sinterizar en cinco formas: 1) A través de la palabra: por ejemplo: “Ese vestido te sienta muy bien”, “La comida te ha salido perfecta”, etc.; 2) La renuncia: “como a ti te gusta la playa, pues iremos a la playa”; 3) Los regalos: el detalle de una flor, una entrada para el teatro, o un fin de semana en cualquier lugar; 4) Actitud de servicio: “ir a recogerte en coche”, “ayudar en las tareas domésticas”, etc.; 5) Contacto físico: las caricias y no solamente con un connotación sexual sino al cogerse de la mano por la calle, abrazarse en un paseo, etc. Todas estas formas pueden servir para la convivencia siempre y cuando hablemos el mismo lenguaje. Lo importante pues no es el lenguaje en el que yo expreso el amor sino si la otra parte está en la misma onda.

El problema surge, pues, cuando cada miembro de la pareja o de la familia utiliza un lenguaje de amor diferente: el que prioriza la palabra no entenderá el contacto físico como cariño sino quizá como agobio; de la misma manera el que expresa su amor a través de la renuncia no comprenderá el mensaje de los regalos, por poner solamente algunos ejemplos.

Es por esto que con demasiada frecuencia aunque dos personas se quieran se pueden sentir incomprendidas y abocadas a la ruptura. Por esto, querido lector, te animo a un ejercicio de reflexión: cada miembro de la pareja o de la familia se puntúa de 0 a 10 en los diferentes lenguajes del amor. Después los resultados se confrontan con el otro y a partir de las diferencias que se observen habrá que trabajar para que todos hablen el mismo lenguaje de amor. Animo y a la búsqueda de la armonía, que será la antesala de la felicidad.

Alejandro Rocamora Bonilla

Psiquiatra

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