sábado, 2 de octubre de 2010

TIEMPO DE SER

(LUIS FERRER FERNÁNDEZ)

Desde pequeños, nos inculcan que debemos estar siempre “en marcha” y ser productivos.  Pero la vida no es una carrera de obstáculos de los que sólo podemos escapar en vacaciones. Desconectar, y hacer un hueco diario para el descanso, el placer, o, la simple contemplación de lo que nos rodea, hará que en nuestra agenda siempre haya tiempo para sonreír y disfrutar. 

Denomino “tiempo de ser”, a un espacio de tiempo dedicado a darme cuenta de quien soy. De que existo. De que vivo aquí y ahora, en medio de unas circunstancias concretas.  Se trata, pues, de despertar a mí mismo y procurar ser consciente de lo que estoy viviendo en este momento presente.  Esto debería ser lo ordinario en mi vida, pero no es así; estoy disperso, distraído en otra cosa y en otro momento del aquí y ahora. Por eso he de aprender a estar donde estoy, con todo mi ser.

La práctica programada y ordenada de ese “estar donde estoy con todo mi ser” es, pues, lo que podemos llamar “tiempo de ser”.

A simple vista puede parecer un tanto extraño hablar de tiempo de ser, cuando apenas tenemos tiempo para nada.  Ordinariamente en nuestra vida, siempre estamos haciendo algo, vivimos para trabajar, y el día se nos va casi sin darnos cuenta perdidos en la actividad.  Todo el acento de nuestra vida lo ponemos en el trabajo, en estar ocupados.  Todo el sentido de nuestra vida nos parece que lo recibimos de la cantidad de trabajo que realizamos, cuanto más trabajamos, estamos más satisfechos con nosotros mismos. Más está satisfacción es sólo aparente, porque verdaderamente no encontramos tiempo para vivir...Y eso es lo que se busca en el “TIEMPO DE SER”, VIVIR.

El tiempo de ser es un modo de estar, y, de situarse en la vida, es un modo de vivirme o construirme.  Es una actitud en el trabajo, en el ocio, y, en el descanso, en el dolor, en nuestro trato con otros.  Se trata de estar donde estoy, de estar presente en cada momento y en cada situación todo yo, con todo mi cuerpo, mis sentidos, mi mente, mi corazón y con todo mi ser.  Es estar totalmente atento y consciente a la situación real que tengo delante en cada momento.  Nosotros, pensamos más las cosas, que las vivimos. 

Más que vivir las cosas, las pensamos o las vivimos inconscientemente.  En el tiempo de ser, debemos poner toda nuestra consciencia e interés en todo lo que hacemos, pensamos, sufrimos o gozamos.  Se trata pues, de vivir cada instante con una actitud despierta, atenta y cordial.

Experimentamos casi únicamente nuestro trabajo, o nuestros pensamientos, pero, ¿Nos experimentamos a nosotros?...; ¿Nos sentimos a nosotros mismos?; ¿Nos damos cuenta de que vivimos y de que existimos?.

Se trata, pues, de ser, experimentarse, de vivir y vivirse a sí mismo de un modo consciente, abierto y cordial. Estar donde estoy con los cinco sentidos, y se trata de eso: estar todo yo en cada situación real que estoy viviendo. No realizar las cosas de un manera automática, sino de un modo consciente y despacio, para poder vivir el trabajo y la acción con todo mi ser.

Está claro que para poder vivirme así, tengo que ir superando la prisa, la ansiedad, la dispersión y el atosigamiento.  La ansiedad seca la vida de la persona y la reduce a un mero ir y venir superficial, presionado y sin sentido.  La dispersión divide nuestra atención y nos aleja de la realidad.

El tiempo de ser es, pues, un entrenamiento de la vida y para la vida, que nos descubre un modo de vivir lleno de sentido, paz y armonía.  El tiempo de ser nos va desvelando el secreto de la vida, de modo que cada actividad, trabajo o circunstancia, cobran un sentido nuevo que nos va abriendo al misterio de la vida, que es Dios, en la intimidad de cada ser. 

Por eso lo mejor de la vida es vivirla, aprender a vivirla; hacer de ella un camino infinito, eterno y pleno.

A unos ojos superficiales podría parecer pasividad, indiferencia, pasotismo, falta de compromiso con los demás, y con los problemas que aquejan a la humanidad, pero nada más lejos de la realidad.  

Este estar donde estoy, es procurar estar presente aquí y ahora. Todo yo. Estar “aquí” viviendo este lugar donde estoy, no ausente en otro sitio.  Pensar en el pasado o en el futuro, nos impide centrar toda nuestra atención en el instante presente, en el aquí y ahora, que es el único momento que tenemos para vivir. Aprende a estar donde estás, en este instante que es el que tienes, el único para vivir lo mejor de ti mismo y en plenitud.

Sugerencias para practicar el tiempo de ser.

Despertar nuestra atención a lo que estamos haciendo, viendo o escuchando.

Ser conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y respiración.

Quedarnos en silencio y atentos a las personas, la naturaleza y cosas que ocurran.

Ser consciente de nuestros sentidos, saborear y disfrutar haciendo lo que hacemos, realizando todo con paz y serenidad.

Procurar hacer una pequeña obra de arte de cada actividad, de cada trabajo, de cada instante de nuestra vida diaria, no tanto por los resultados, si no por el modo de realizarlos y vivirlos.

www.vidaycontemplación.org

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