miércoles, 13 de junio de 2012

AULA DE VERANO DE SALUD EMOCIONAL

· FECHA: 2 al 26 de Julio.

· DURACIÓN: 8 sesiones en grupo.

· Dos sesiones semanales de dos horas de duración (Lunes y Jueves) en horario de tarde de 19´00 a 21´00H.

· CONTENIDOS: Inteligencia Emocional, Autoestima, Habilidades Sociales, comunicación…

· DESTINATARIOS: Personas interesadas en su desarrollo a nivel emocional y relacional.

· MATRICULA: 25 € A INGRESAR  UNA VEZ RELLENA LA FICHA EN LA CUENTA 2010 0000 93 0021230100 (Caja Badajoz)

PONER EN CONCEPTO: Aula de verano de Salud Emocional.

· PLAZO MÁXIMO DE INSCRIPCIÓN:  28 DE JUNIO

Información e inscripciones: 924 22 29 40   badajoz@telefonodelaesperanza.org

       C/ Ramón Albarran 15, 1º Dch. Badajoz.

Asociación del Teléfono de la Esperanza en Badajoz.

C/ Ramon Albarran 15, 1º Dch. Badajoz.  924 22 29 40

badajoz@telefonodelaesperanza.org

http://amigostex.blogspot.com

martes, 12 de junio de 2012

NOTICIAS DEL TE DESDE CEUTA

Desde el continente africano,en la ciudad de Ceuta,nos llegan a nuestro Blog gratas noticias de un pequeño grupo de personas que han comenzado a moverse para intentar crear allí un grupo de formación  vinculado al Teléfono de la Esperanza. Nuestro compañero Rafa,voluntario del TE de Badajoz,y que desde hace poco reside en esa ciudad,se está moviendo en ese sentido y ya han comenzado a impartir un Grupo de "Aprender a Vivir",con gran éxito y satisfacción de los participantes,como podemos apreciar en la fotografía que acompaña la noticia. Por ahora no es más que un tímido intento que habrá de ir cuajando en un futuro próximo,pero que nos llena de Esperanza,pues sería el primer centro del TE en tierras africanas,aunque en  territorio español. Desde aquí les deseamos lo mejor y les enviamos nuestro apoyo en esta andadura que será dificil,pero sin duda ilusionante para todos , que repercutirá en la mejora de la salud emocional de todos los particpantes. Adelante,amigos/as.

RAFA

lunes, 11 de junio de 2012

Un Congreso lleno de Esperanza

 

    Tal y cómo andan los tiempos se podría decir que plantear un  congreso sobre “vivir en positivo” resulta un tanto difícil, pues muchos se dirán que esto de “lo positivo no existe”. Y  si añadimos que este Congreso lo organizaba el Teléfono de la Esperanza de Badajoz aún más, ¿Cómo una asociación que parece dedicarse a escuchar solo penas plantea estas ideas? El Teléfono de la Esperanza de Badajoz ha cumplido 40 años de presencia en nuestra ciudad, -cuarenta años que han dado para mucho desde luego- y por eso ha querido celebrarlo con la organización este congreso.
La gran mayoría de la gente que pasa por esta asociación siempre ha dado las gracias por la ayuda recibida. Y todo ello sustentado desde la participación de tantos voluntarios que en estos años hemos podido colaborar ofreciendo eso que sabe hacer el teléfono, dar esperanza. Y es que en un mundo como el nuestro la esperanza es un bien que escasea, diría yo que es como un regalo que no se puede desperdiciar y que aún así si se comparte se potencia mucho más. Hoy en día no solo está el Teléfono de la Esperanza, como todos sabemos existen muchas asociaciones que en esa labor silenciada trabajamos por un mundo mejor. Y solo aquel que escucha el dolor, el sufrimiento de tantas personas es posible que pueda tener una mirada distinta, llena de positividad y esperanza.
Durante el Congreso uno de los ponentes nos comentó que le preguntaron los medios de comunicación  si él era una persona positiva, a lo que él respondió: ¡qué va yo soy una persona realista!, y la verdad que creo que estaba muy acertado. Pues a veces estamos equivocados cuando pensamos que una persona que tiende a ver las cosas desde lo positivo no le ocurran dificultades en el camino. Sin embargo la vida nos brinda la elección de escoger entre amargarnos o no amargarnos, todo un arte si es en una dirección u otra. Aquellos que escogen el no amargarse la vida, realmente son los que pueden brindar la esperanza. Son aquellos que están preparados para ejercer un voluntariado,  pues el buen “ayudador” es el que infunde ánimos, el que te permite ver las cosas de otra manera y conduce a ser un poquito más feliz. Está imagen se recoge en una de las películas que más éxito ha cosechado en los últimos meses “Intocable”, que planteaba la idea de aquellos que miraban la discapacidad incapacitando a aquel que la tiene  y aquellos que podían ver en la misma un motivo de alegría. Tal vez la sociedad en la que vivimos se encarga de mermar cada vez más está esperanza, de favorecer constantemente un ánimo encrispado o actitudes de indiferencia, tal vez solo aquellos que como decíamos favorecen a las personas que brindan su ayuda a sacar lo mejor de ellos mismos, son los que traigan la esperanza posible y nos haga caer en la cuenta que en nuestros días aún hay mucha gente buena, como es el caso del teléfono de la esperanza.

Mª Del Carmen González Rivas. Psicóloga
Centro de Atención Psicológico y Familiar Vínculos
Artículo publicado en la Revista de la Discapacidad  “GRADA”

domingo, 10 de junio de 2012

El Teléfono de la Esperanza, en la Cumbre Mundial de Innovación en el Voluntariado 2012

 Foto de El Teléfono de la Esperanza, en la Cumbre Mundial de Innovación en el Voluntariado 2012

El Príncipe Felipe inauguró el miércoles 28 de marzo, en la Embajada de Estados Unidos en España, la Cumbre Mundial de Innovación en el Voluntariado 2012, organizada en colaboración con la Fundación Rafael del Pino, y que se desarrolló hasta el viernes 30 de marzo.

La Cumbre reunió a líderes de los sectores gubernamental, sin ánimo de lucro y empresarial de España, Europa y de todo el mundo para explorar innovaciones en el sistema de voluntariado como una solución para hacer frente a dos de los "más acuciantes" problemas sociales de España: el desempleo y el desarrollo económico.
Según informó la Casa Real, en este encuentro se han presentado soluciones innovadoras para abordar a través del voluntariado, cuestiones como el 43% de tasa de paro juvenil en España, la "situación agónica" de distintos sectores de la economía o el "éxodo de muchos jóvenes españoles de alto nivel educacional a encontrar trabajo en otros lugares".
Así, se abordaron cuestiones como la participación ciudadana, desde el prisma de la responsabilidad de los ciudadanos en una democracia para resolver los problemas de sus propias comunidades o cómo promover la responsabilidad compartida entre empresas, organizaciones no gubernamentales y líderes de voluntariado para impulsar la responsabilidad social.
Durante la cumbre se ofrecieron, asimismo, historias de éxito, exponiendo modelos de tutoría, fomento de las habilidades en voluntariado y programas de servicio al voluntariado con un impacto comprobado, y se analizó el modo de comprometer a la próxima generación a través del aprendizaje del voluntariado y la forma de maximizar su impacto.
El discurso de apertura estuvo a cargo de la presidenta y editora Jefe de Huffington Post Media Group, Arianna Huffington; y en la mesa inaugural participaron, entre otros, el embajador de EE.UU., Alan Solomont; la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato; la subsecretaria de Educación y Cultura del Departamento de Estado de EE.UU., Ann Stock; y la secretaria de Política Social del PSOE, Trinidad Jiménez.
Asimismo, entre otros expertos nacionales e internacionales, en los diversos paneles de análisis tuvieron ponencias, el responsable de Innovación Social de la Oficina de la Casa Blanca, Jonathan Greenblatt; el presidente de Fundación IBM, Stan Litow; el director general de Cáritas, Sebastián de Mora; el presidente de la Plataforma del Voluntariado de España, Luciano Poyato; o el vicepresidente del Teléfono de la Esperanza, José María Jiménez Ruiz, quien además fue seleccionado entre las cuatro únicas personas que evaluaron el desarrollo de esta Cumbre Mundial de Innovación en el Voluntariado.
Fuente: Agencia EUROPA PRESS.

sábado, 9 de junio de 2012

Soy un ser solitario y triste

(Relato telefónico perteneciente a la colección “Bebiendo Lágrimas”. Es totalmente ficticio.Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

No crea que es fácil para mi llamar por teléfono y comunicarme con un extraño, aunque lo de comunicarme me es difícil con cualquier persona. Me siento angustiado y deprimido. Necesito hablar con alguien, sino  exploto. Reviento. Nadie escucha a nadie. Al menos a mi nadie me ha escuchado, ¿sabe?. ¿Yo..?. Creo que tampoco he escuchado a nadie.

¿Por qué me resulta imposible salir de mi mismo y abrirme a los demás?. ¿Me puede dar alguna pista?. Vivo en realidad en un zulo. Un zulo sin ventanas a la calle, sin luz exterior. Que hasta aborrezco a los vecinos. Salgo a trabajar, voy a la compra, vengo de trabajar y a penas un par de palabras, las imprescindibles. Me he acostumbrado a esta rutina, a esta nauseabunda ruleta y, lo peor, es que no sé cómo salir de ella.

Me deja descolocado con su respuesta. ¿Qué esta llamada ya es un paso adelante?.¿Qué este es el camino que conduce a la li...?.

Sí, sí, desde pequeñito soy un ser reservado y tímido. Todos mis pinitos de salir hacia fuera eran abortados por decepciones y fracasos. “No merece la pena dar nada de sí. No merece la pena esperar nada de los demás. No merece la pena contar nada. El que sabe algo de ti es para hacerte daño”. Estas eran las máximas de mi padre, un hombre taciturno y huraño, que prefería esconderse a relacionarse. Aún no comprendo cómo mi madre se casó con él. Pero él ha tenido mucha influencia en mi, tanta que sigo escuchando su vez segura y amarga: “No merece la pena....”. Cada vez que hago una intentona me machacó con su voz gritándome desde dentro. Que empiezo a maldecir esas letanías.

¿Cómo me puede decir que maldecir esos mantras es un signo positivo?. ¿Sería tanto como que detractarme de mi padre fuera algo necesario en mi vida?. ¿Le he entendido bien: que tengo que liberarme de él, desembarazarme, vomitar sus venenos...?. ¡Es mi padre, oiga!. No le falte al respeto. ¡Usted qué se ha creido!..

¡Cómo me cuesta oír esos mensajes!. Si estuviera donde usted tal vez le hubiera dado un puñetazo..
En el fondo creo que tiene razón. Sus palabras metidas en su carne me han convertido en un ser solitario, incomunicado. Mi sangre está envenenada. Soy un autista, oiga, un autista, que no sabe cómo emigrar de mis miserias, de sus castillos, donde hasta hace poco encontraba todo. Ahora ya no. Todas las paredes de este señorío son aburridas, feas y amenazadoras. Se han llenado de fantasmas. De plañideras de mi soledad. Arrastro por las escaleras de mi vida una depresión que me tiene encerrado. Casi muerto.

Sí, hombre, sí , he tratado con mujeres. Con todas de forma ausente, distante. Un par de polvos y para qué más. Pago lo que corresponda y hasta la próxima vez. ¡Que no sé amar, que no sé amar!. Por eso pago para sentirme amado, aunque no lo consigo. Esas mujeres tan sólo aman mi bolsillo. ¿Y yo...?. Hasta hace una temporada amaba mi aislamiento. Ya no. Se me hace insoportable. Odioso. Como si hubiera construido mi propia cárcel y estuviera tragando mi propia cicuta.

¿Cómo se sale de esta cueva sin luz?.

Ya, ya..., que necesito ayuda, un terapeuta o alguien... Que tengo muy introyectado mis comportamientos y mis rutinas. ¿Dígame cuanto tiempo necesito para oxigenarme?. ¿Dígame si encontraré a alguien que me pueda escuchar y acompañar?. ¿Dígamelo, por favor...?...

No sabe cuánto hacía que no me lamentaba tanto. Me siento por dentro blasfemando contra mi mismo. Mientras hablo con usted araño con rabia los cojines del sofá. Que los voy a acabar rompiendo.

¿Y en el teléfono me van a ayudar...?. ¿De verdad que voy a encontrar personas en grupos que están parecidas a mi y me van a aceptar tal y como soy?. Pero si en lo que yo conozco cada uno va a lo suyo y está encerrado en su propio caparazón. Le comprendo, que proyectamos en los demás lo que son nuestras carencias. ¿Qué eso es nuestra sombra me ha dicho?.

Oiga, ¿cómo tiene tanta claridad?.  Yo vivo a oscuras. Como si el día entero fuera de noche. Sólo quiero aprender a vivir, que hasta ahora no he sabido. ¿Cuándo me dijo que estaba abierta la sede del Teléfono de la esperanza...?. ¿Curso de autoestima dice...?. No sé si seré capaz. No sé si aguantaré un par de reuniones. ¡Mucha confianza tiene en mi...!.

¿Puedo saber su nombre...?

¿El mío?. Creo que lo he olvidado. Mi padre me llamaba “el solitario”.

       VALENTÍN TURRADO
     COLABORADOR DEL  TELÉFONO DE LA ESPERANZA

viernes, 8 de junio de 2012

AMITES-MÉRIDA EN LAS REDES SOCIALES

Tenemos una buena noticia que transmitiros,nuestros/as compañeros/as de la Asociación de Amigos del Teléfono de la Esperanza en Mérida (AMITES-MÉRIDA),ya tienen voz en las redes sociales,por lo que ofrecen otra forma distinta de contactar con ellos y estar al tanto de sus actividades. Desde aquí saludamos esta iniciativa de los/as compañeros/as emeritenses y les animamos a  seguir divulgando la salud emocional y las actividades del Teléfono de la Esperanza por toda la comarca de Mérida.

logo amites
      Para todos los que queráis contactar con ellos y haceros amigos o seguidores de AMITES-MÉRIDA en la red,lo podéis hacer en las  siguientes direcciones:

                  - En Facebook buscando el nombre de AMITES MÉRIDA
                  - En Twitter en la dirección @AmitesMérida 

facebook twitter

jueves, 7 de junio de 2012

Combatir el pesimismo

Juan Cruz

Combatir el pesimismo ? optimista pesimista optimismo pesimismo Contra el pesimismo.
Lo ha dicho Mario Vargas Llosa en Las Palmas de Gran Canaria, donde esta semana lo hicieron hijo adoptivo. Hace dos años lo dijo Jorge Semprún en París, poco antes de morir: tratarán de cargarse Europa cargándola de pesimismo.
Para Semprún, Europa había empezado a adquirir identidad, a ser útil para los ciudadanos, a ser una unidad también percibida por los jóvenes. Le pregunté qué simbolizaba mejor esa identidad de Europa como un elemento que también vinculara a los jóvenes con el futuro de este continente de ventoleras. “Los Erasmus”, dijo.
¿Y quiénes se la podrían cargar? Se la podría cargar el pesimismo de los burócratas.
Recordó entonces un viejo proyecto que nunca llevó a cabo y que encendió con Juan Cueto, cuando los dos vivían alentando el sueño de Europa desde Milán y desde París. Era cuando los emigrantes albaneses, cegados por el deslumbramiento europeo, empezaron a invadir Italia por sus costas. Venían a millares, empezaba a latir, a principios de los años noventa del pasado siglo, una alegría que ha desaparecido como si la hubiera partido un rayo, pero que entonces definía el porvenir del continente. Las autoridades italianas los expulsaron uno a uno, y uno de aquellos albaneses, un joven que era devuelto a su tierra como si no tuviera sitio en aquel sueño, dijo ante las cámaras de televisión al tiempo que era desprendido de su ansiedad de Europa:
—No importa. Ya he visto las luces de Brindisi.
Están queriendo apagar las luces de Brindisi también para los europeos. Ese fantasma que recorre Europa no deja una luz encendida, las están apagando una a una, no hay por donde transitar, todo está lleno de escombros, o todo se cuenta como escombros.

Lo único que he escuchado con la intensidad de una alegría en estas últimas semanas de Europa es La Marsellesa en la Bastilla, cuando Hollande se juntó con sus partidarios para celebrar su llegada al Elíseo.

La luz en Europa solía venir de Francia, desde donde Semprún contaba el apólogo de Brindisi. Que un rayo de luz, y de fuego, haya interrumpido el viaje del presidente francés a Alemania, donde iba a ver a Angela Merkel, que es ahora la luz dudosa de Europa, parece una metáfora más en este mundo en que hasta la prima de riesgo parece el símbolo de diástoles y sístoles de un corazón asombrado. ¿Europa muerta como del rayo? Ojalá que no, ojalá que lo oscuro no rompa para siempre el viaje de Europa.

El pesimismo sirve a los pesimistas, y se nutre de palabras igualmente oscuras que la palabra pesimismo: riesgo, corralito, deuda, recorte…

León Felipe decía que nos dormían con cuentos; ahora nos despiertan con cuentas, y con esos vocablos que llenan la boca de hormigas que nos comen por los pies y que tratan con saña, como advertía Mario Benedetti, de robarnos la alegría, los Erasmus, las luces de Brindisi, el sonido de La Marsellesa, la claridad de un día en el que ya no hay (aquí, en Europa) ni guerra ni otras trompetas que aquellas que alientan las sirenas de los barcos…
Juan Cruz