miércoles, 28 de abril de 2010

Entrevista a Jesús Madrid, Presidente del Teléfono de la Esperanza

"La gente vive con una máscara social y abre su corazón al Teléfono de la Esperanza"

Jesús Madrid Soriano es presidente de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza (ASITES) y el pasado mes impartió en Badajoz' el Tema 8 del Curso Superior de Intervención en Crisis que se viene desarrollando en colaboración con la Universidad Pontificia de Comillas desde octubre de 2009.

P3130013

Jesús Madrid habló del 'Modelo integral de relación de ayuda' en el que establece unas pautas para diseñar la atención a personas que sufren todo tipo de crisis personales, familiares o colectivas basándose en su obra 'Los procesos en la relación de ayuda' que se usa como libro de texto en varias universidades españolas.

El presidente del teléfono charló con nosotros y transmitió su mensaje central de que la mejor ayuda que pueden recibir los hombres y mujeres con problemas es la de las personas equilibradas de su entorno. Así lo plantea, tras varias décadas de experiencia como terapeuta y el convencimiento de que ha llegado la hora de sumar esfuerzos, aunando los planteamientos académicos y la práctica en las redes sociales de personas que desarrollan sus capacidades sin ser profesionales.

¿La época actual es la de mayor especialización técnica en la relación de ayuda?

Sí, puede decirse que es cuando se ha empezado la especialización y el tratamiento técnico científico. Ha sido en el último siglo

En el libro 'Los modelos de relación de ayuda' explicas que siempre ha habido ayuda a las personas en las familias, amistades, iglesias y ONGs en el siglo XX. ¿Nos olvidamos de todo esto hoy día por tender a la especialización técnica?

Ocurre que no se toma conciencia de que eso continúa existiendo. Las redes de ayuda más importantes no son las que crean las universidades, ni los profesionales, sino las que crea gente normal, sensata en su vida ordinaria en el entorno familiar o con los amigos. Todos los días se mueren personas y todo el mundo no tiene un psicólogo allí para que les oriente. Lo más importante no es lo que nos enseñan los libros, en las facultades y los cursos de especialización de la crisis. Lo más importante es el apoyo emocional que pueden ofertar las personas equilibradas a las de su entorno. Una de las tareas del teléfono es extender la capacitación a las personas en la vida ordinaria para que cada vez sean más eficaces en la ayuda porque la demanda social siempre va a ser mayor que cualquier presupuesto que un país pueda atender. La mejor inversión es desarrollar a las personas con sus propios recursos personales y que los faciliten a otros. Habría que invertir muchísimo más en esa línea en todos los ámbitos. Ahora hablamos de jóvenes ni-ni y habría que ver sus familias como los han educado y que valores les han transmitido. Todos tenemos capacidad de ayuda y hay estudios que concluyen que la ayuda es sumamente eficaz cuando la prestan personas con cualidades y una iniciación en la ayuda. Además, en situaciones de crisis las técnicas más sofisticadas no sirven porque la persona lo que necesita es a alguien que exprese acogida, cercanía, una escucha de calidad y cuando supere la crisis puede afrontar otras estrategias.

¿Has vivido de cerca alguna crisis?

Me cogió de cerca la catástrofe de Pereira (Colombia) y allí lo único que se podía hacer fue estar con las personas junto a sus casas destrozadas para que no les robaran y permitir que hablaran. Lo más peligroso eran los que estaban aislados y no hablaban con nadie. Hacíamos lo mismo los que éramos psicólogos y los que no. Les escuchábamos, procurábamos que comieran..

Conoces el sufrimiento de la gente desde hace décadas. ¿Cómo es el sufrimiento de la gente en América Latina y cómo es en Europa?

Las personas somos personas en todas partes. Todos somos iguales, pero al mismo tiempo todos somos diferentes y tenemos matices en el modo de enfocarlo. Hay una tendencia, casi una necesidad de sufrir y si no tenemos motivos nos los inventamos. Es muy frecuente, sobre todo en nuestro mundo, se magnifican tonterías y si no lo multiplico para satisfacer mi necesidad de sufrimiento. Allá hay más motivos objetivos para el sufrimiento de pobreza, violencia callejera, maltrato familiar...entonces tienen bastante tienen con relativizar sus motivos de sufrimiento que son muy grandes. Aquí los motivos por los que una persona quiere suicidarse serían motivos irrelevantes en aquellos países. Y tú ves a unos niños de aquí jugando y a unos de allí y éstos no dan la sensación de ser más felices, salvo que aquellos sean de un ambiente muy marginal. En nuestro mundo puede ser un problema que me duela el estómago y allí tener que comer o que pasa si llueve y tengo goteras en mi casa. No guarda proporción el nivel de desarrollo con el de satisfacción personal.

En nuestra sociedad hay problemas recientes de acoso laboral, moral, sexual. ¿Se evitarían con una educación previa en no hacer daño a los otros?

Yo creo que esos problemas no han aumentado mucho, es que hemos tomado conciencia de ellos. Por ejemplo, con el tema del abuso de los niños antes era más frecuente. Antes había más violencia familiar. Hoy tenemos las necesidades resueltas y nos damos cuenta de lo monstruoso que es todo eso. Ha aumentado el compromiso de la sociedad en acabar con toda la violencia de género, contra los niños y todo eso. Los casos de acoso laboral han existido siempre. Antes, en los pueblos, cuatro personas daban trabajo a todo el mundo y los trataban de cualquier manera y no había sindicatos que los defendieran. Su usaba y abusaba de todo el mundo. Hoy día todo el mundo respeta mucho más y antes era frecuente que el hombre le diera un bofetón a la mujer. Ha aumentado la conciencia de la sociedad y de la mujer en no dejarse pisar. Hoy día una mujer separada tienes muchas más salidas. Creo que hay más muertes ahora porque antes esa situación de que la mujer se iba o iniciaba una nueva relación no se daba y no se irritaba tanto el machismo como para acabar en una muerte.

¿Cuales eran las preocupaciones de los ciudadanos en los años 70 cuando empezasteis en el Teléfono de la Esperanza y cuáles son ahora?

Ciertamente han cambiado. Antes recurrían al teléfono para resolver los problemas en familia y no había tantas separaciones. Nos venían entonces muchos problemas de drogadicción porque fuimos los primeros en enfrentarnos a ello. No había nada en la sociedad para abordar ese tema, pero hoy hay entidades especializadas. Eran muy frecuentes antes y ahora los problemas de soledad y de incomunicación en las familias. Antes había más dificultades en las relaciones de los padres con los hijos porque los padres los tenían en un puño y no estaban bien visto que se independizaran los hijos. Hoy se mantiene un porcentaje de un 7% de llamadas relacionadas con el suicidios igual que en los inicios del teléfono. Lo que si ha aumentado ahora es la falta de sentido existencial. Se nota y cada vez aumenta más. Si hablamos de los jóvenes ni-ni es que no tienen proyecto existencial.

En los setenta las personas tenían el sentido de la familia y la religión

Con lo cual tenían donde agarrarse. En la sociedad de ahora, los valores han descendido considerablemente y eso genera otro tipo de problemas.

Hagamos un ejercicio de imaginación para idear que comunicaría el auricular del teléfono si nos contara lo que ha oído en éstos 40 años. ¿Las personas somos muy diferentes a las que pintan la publicidad y el consumo?

Las personas por dentro somos muy diferentes. Efectivamente. En la sociedad, vamos con máscaras cada uno de nosotros. Ante la necesidad de apoyo, pierde importancia la máscara y aparece la persona como es. Saldrían muchas cosas hermosas de las personas y también mucho dolor. Y se le llamaría dolor al dolor y pena a la pena y amor al amor. Cosas que en la sociedad se enmascaran. Y sobre todo la frustración existencial que no nos atrevemos a presentar como frustración mía y buscamos a los malos de la sociedad, en los políticos, los sindicatos, la Iglesia... por dentro se muestra el corazón de las personas al desnudo y es más auténtico, más valioso, más enternecedor y más digno de amor. La persona que habla al teléfono es la persona real, no la que presenta la publicidad.

No hay comentarios: