domingo, 14 de abril de 2013

MI TODO SER

 

Ese rincón de luz en el que habito,

ese espacio de ternura casi infinita,

esos ojos abiertos, atentos,

esas manos listas, despiertas,

ese lado amable, sincero, locuaz,

esa partecita creadora y elocuente,

ese camino poblado de flores amarillas,

esas honduras que quisieran vivir en el alma,

esa pasión que enciende vida, salud,

hogueras de esperanza,

esa mirada más allá de cualquier pórtico,

dulce, sosegada, desveladora,

esos seres que a mi lado volvieron a reír,

ese Profesor Jekyll sabio y humano,

acojo.

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Esos deseos que por pudor me callo,

esa tristeza grande como un mar,

ese vacío emocional que es el mismo infierno,

esa imperiosa necesidad de gritar: ¡Eh, estoy aquí!

y que tú me oigas,

me digas cosas lindas,

ese amor siempre bebido a sorbos,

esas sombras negras que me persiguen

y de las que huyo como un loco,

ese anhelo de estar en todas las películas

y ser la estrella de todo firmamento,

ese Mr. Hyde feo, encorvado, insidioso,

ese niño pequeño herido, balbuciente,

lloriqueando miedo y frío,

esa gula porque me reconozcas

y me consideres,

también acojo.

Podría confesarte más cosas,

éstas, por hoy, bastan.

Valentín Turrado Moreno

Voluntario del TE

miércoles, 10 de abril de 2013

Ser uno mismo: 4 claves para la autenticidad

 

Antonio Badillo. Psicólogo y voluntario en el Teléfono de la Esperanza


Ser uno mismo. Se ha convertido en una frase hecha que forma parte del lenguaje habitual y todo un clásico de la literatura de autoayuda. Tiene un sentido positivo cuando se expresa con intención de animar a alguien a que tome sus propias decisiones, pero también en ocasiones expresa importantes prejuicios. Y es que a menudo quien lo expresa sostiene una actitud de no tener nada que aprender de nadie, que todo lo necesario para desarrollarse lo lleva ya consigo y también como excusa para hacer lo que le viene en gana a cada momento sin tener en cuenta las consecuencias que su conducta tenga sobre los demás. Es fácil adivinar la autosuficiencia y la prepotencia que emanan de estas actitudes más frecuentes de lo deseable en la sociedad egocéntrica y narcisista en que vivimos. El verdadero sentido de la frase viene a ser otro muy distinto; ser uno mismo es un proceso complejo que puede y debe, durar toda una vida, puesto que llegar a ser uno mismo es llegar a conocerse y ésta es una tarea que nunca se concluye del todo. Es necesario conocer qué queremos ser y después ser fieles a ello, en un itinerario personal que lleva consigo un descubrimiento incesante y una corrección perpetua. 

Algunos procesos a tener en cuenta en el camino para llegar a ser uno mismo son: 


Aprender. La vida es un continuo proceso de aprendizaje; muchos de estos aprendizajes son gozosos y otros dolorosos. El dar con la clave motivadora para “aprender a aprender” es de vital importancia para vivir la vida con todas las posibilidades de plenitud de lo humano y no pasar por ella sólo sobreviviendo. Los aprendizajes que generalmente nos enseñan a ser nosotros mismos los recibimos de otras personas y acontecen muchas veces en nuestras vidas sin que los busquemos, siempre que estemos con los oídos abiertos a lo que la vida quiera decirnos. 


Desaprender. Vivimos en una época de cambios vertiginosos, tanto en lo tecnológico como en lo social.  Aprender no consiste sólo en adquirir nuevos conocimientos, sino también en saber deshacerse de los antiguos aprendizajes que ya no se adecuan a la nueva visión de la realidad. Pero en muchas ocasiones experimentamos una dificultad para deshacernos de nuestras creencias, cuando hacerlo supone asumir riesgos existenciales o bien distanciarse de figuras de apego poderosas en nuestro universo afectivo. También resulta difícil reconocer en nosotros mismos pensamientos que no son genuinamente nuestros, sino que han sido creadas por ese Otro impersonal (el grupo, la sociedad) y que mantenemos por una cuestión de seguridad. Desaprender es de vital importancia para poder ser de verdad nosotros mismos, lo que supone una cuestión de libertad afectiva, sustituir el apoyo ambiental por un auténtico autoapoyo. Será la libertad afectiva y el contacto con nuestra propia experiencia, las que decidirán la calidad de nuestros desaprendizajes. Es urgente la tarea de deshacernos de aquello que no dé la talla de nuestra estatura personal si queremos ser de verdad nosotros mismos.


Decidir. Decidir es vivir, y cada vez que tomamos una decisión tomamos la decisión más importante, la de optar por la vida. Muchas veces pensamos que decidir es simplemente hacer una comparación entre las ventajas y alternativas de diferentes opciones, sin tener en cuenta los miedos y las impresiones que anidan dentro de cada persona y que a veces se confunden con los ideales. Para tomar decisiones es necesario tener la actitud de optar por la felicidad y la vida como principios y esto que parece fácil no lo es al menos en lo relativo a las vivencias interiores, donde muchas veces nos regodeamos con los que nos culpabiliza, nos disminuye o nos condena.


El sentido de la vida. Supone desarrollar actitudes básicas en favor de la vida, que pasen por elegir la felicidad para mí mismo y para los demás, huyendo de las imágenes empobrecedoras de lo humano que nos ofrece la sociedad de hoy con fines manipuladores, que hunden la autoestima, llenan de culpabilidad e inducen a vivir la vida con negatividad. En un tiempo en que presumimos de tener la autenticidad como uno de nuestros valores supremos, sería bueno que nos atreviéramos a vivir la vida de verdad pensando por nosotros mismos, haciéndonos preguntas abiertas ante lo que nos sucede y dándonos permiso para experimentar, en diálogo continuo con la realidad y su horizonte provocativo.

martes, 9 de abril de 2013

¿Qué significa ser pobre?

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Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.
En el automóvil, regresando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:
- ¿Qué te pareció la experiencia?..
- Buena - contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.
- Y... ¿qué aprendiste? - insistió el padre...
El hijo contestó:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín... y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.
3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín...mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.
4.- Nuestro patio llega hasta la cerca y el de ellos llega al horizonte.
5.- Que nosotros compramos nuestra comida...ellos, siembran y cosechan la de ellos.
6.- Nosotros oímos discos... Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos....todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.
7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica... Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.
8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas.... Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
9.- Nosotros vivimos conectados al teléfono móvil, al ordenador, al televisor... Ellos, en cambio, están "conectados" a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo...y entonces el hijo terminó:
- ¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!
Cada día somo más pobres de espíritu y de aprecio por la naturaleza que son las grandes obras del universo. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER y nos olvidamos del SER, SER, SER....