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martes, 24 de julio de 2012

TESTIMONIO PERSONAL DE UN PARTICIPANTE EN EL AULA DE VERANO

 Santy,un participante del Grupo del Aula de Verano que se está celebrando en nuestra sede de Badajoz a lo largo del mes de Julio,con gran satisfacción de los participantes,nos envía un power point, elaborado por él, contando su experiencia personal en el Aula.Dado el interés del testimonio y el detalle que ha tenido en hacerlo,lo queremos compartir con todos vosotros y además para que sirva de estímulo a todos aquellos que aún pueden apuntarse al próximo grupo del Aula de Verano que se celebrará en el mes de Agosto próximo. Ya sabéis,si queréis aprender a amargaros un poco menos la vida,esta actividad os ayudará a hacerlo,como ya le está sirviendo a Santy, al que desde aquí le damos las gracias por su colaboración.

sábado, 21 de abril de 2012

Testimonio de Yolanda Fernández sobre el Curso de Conocimiento de Sí Mismo en Villagarcía de Campos, Valladolid

 Foto de Testimonio de Yolanda Fernández sobre el Curso de Conocimiento de Sí Mismo en Villagarcía de Campos, Valladolid "He abierto una inmensa botella de champán"
Queridos amigos y amigas del Teléfono de la Esperanza: El curso de "Conocimiento de Sí Mismo" que he hecho en Villagarcía deCampos el último fin de semana de marzo es PARA VIVIRLO y no para contarlo con palabras. Esa ha sido mi sensación y en el curso conseguí ver lo que durante todo mi vida me ha hecho más daño del que yo pensaba.
En el curso logré abrir una inmensa botella de champán. Ahora me toca beber pero no sé a que ritmo, sospecho que unos días beberé poco, otros a lo mejor hasta me emborracho, otros me atontaré, otros puede que llegue a vomitar, otros con dos copitas ya puedo hasta reír y con más hasta llorar o dormirme, pero si sé beber bien hasta puedo disfrutar e intentar que el champán me siente mejor. Lo que TENGO MUY CLARO ES QUE ME VOY A ARRIESGAR A BEBERLO. Además es MI BOTELLA: Con su tamaño: es muy grande, su denominación de origen, su color de vidrio,sus etiquetas, SU TAPÓN, su olor, su sabor, SU RUIDOOOOOOOOOOO..................
Ahora me toca descubrir, por ejemplo, quien era el tapón: yo creo que mi madre. El tamaño de la botella es gigante: el salón de la casa de mis padres medía más de 65 metros cuadrados y la casa abarcaba un espacio inmenso que contenía: una fábrica de chocolates, una casa muy grande de dos platas con multitud de habitaciones,desvanes, sótanos, pasillos, recobecos, escaleras, un gran jardín, cuadras, cocheras.......... Como anécdota os diré que yo entraba por el portal de mi casa y podía salir por el fondo de la casa hasta otra calle que daba para otra zona de la ciudad. En metros no te sé decir pero te puedo asegurar que atravesaba parte del centro de mi ciudad.
Todos esos espacios tienen mucho significado para mí y encierran muchas vivencias.
El curso me permitió que yo volviera a pasear por los pasillos de mi casa y al fondo de uno de ellos me esperaba el inmenso salón con una de sus puertas entreabiertas y el color de ese salón en ese instante era NEGROOOOOOOOOOOOOO. Este color no me permitía ver nada. Yo en un segundo quise borrar esa imagen de mi mente y que volviera la luz a ese salón. La luz la asocio a  mis vivencias maravillosas en ese lugar pero fui valiente y me dije a mi misma: Yolanda sigue caminando hacia ese NEGRO salón.
En el curso sólo he sido capaz de quedarme parada a la entrada de ese salón y oir mucho RUIDO, MUCHAS VOCES,GRITOS. La niña de 2-3 años?, quedaba quieta en la puerta pero salía corriendo a esconderse para llorar en un rincón o en su habitación o no sé exactamente donde. Ella quería llorar sola y que nadie la viera, eso si lo tengo muy claro.
El TELÉFONO me está dando la oportunidad de entrar conmigo en ese salón. Ya no estoy sola ni tengo que esconderme en ningún rincón para llorar.Ya no hay tanto miedo, la botella se ha descorchado. AHORA TOCA LIMPIAR EL SALON y eso significa abrir ventanas, que entre la luz, mover muebles, barrer,fregar..............................
Ahora me digo a mi misma: Yolanda, en esa limpieza general que te parece, a veces, agotadora,dolorosa e imposible de hacer te quiero hacer ver que ya no estás sola porque hay gente a tu lado que te va a acompañar a hacerla y se trata de las MÁGICAS, INCREÍBLES Y MARAVILLOSAS PERSONAS que te has encontrado en el TELEFONO DE LA ESPERANZA y dile a la niña pequeña a esa Yolanda de 2- 3- 4- 5 años que se marche a jugar porque eso es lo que tiene que hacer a esos "añitos" porque ahora va a entrar en ese NEGRO SALÓN LA YOLANDA ADULTA que es a la que le corresponde hacer la limpieza general.
Voy a ARRIESGARME a ser valiente y a enfrentarme a algunas realidades por duras y dolorosas que sean. Un abrazo muy fuerte y gracias no es la palabras exacta porque queda muy corta para lo que yo necesito expresar a todas las personas que me están acompañando en este nuevo camino. Las personas a las cuales yo me refiero son: compañeros/compañeras de los grupos del teléfono y en especial a aquellos compañeros/as que ahora se han hecho amigos/as cercanos, comprensivos, amorosos que me escuchan, que me comprenden, que comparten y que NO ME JUZGAN. Otro abrazo especial por mi parte para los coordinadores, profesionales especializados y todas las personas anónimas que yo no conozco y que me están acompañando en este camino.
Otro acogedor y amoroso abrazo para mi queridísima amiga Maria Angeles Alvarez Pablos porque gracias a ella descubrí esta maravillosa e increíble experiencia del Teléfono y otro beso muy especial para Mercedes, la presidenta, porque gracias a ella tenemos en León esta ONG tan especial y necesaria para personas como yo.
Os confieso que me encuentro muy cansada porque descorchar la gran botella ha sido para mi un esfuerzo agotador pero a la vez muy necesario. ¡Ojala encuentre el descanso y alivio que necesito!
He dado tanto abrazos que pensaba que ya no me quedaba uno para tí..., pero claro que aún me quedan muchos abrazos por dar y daros. Ahora necesito que me abraces tú porque mis brazos no tienen casi fuerzas para abrazarte.
Yolanda Fernández.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Testimonio de una orientadora del Teléfono de León

 Foto de Testimonio de una orientadora del Teléfono de León

"La vida hay que vivirla y aceptarla tal y como venga"

A veces en la vida hay sorpresas, unas positivas y otras negativas.

Hace cuatro años, cuando fui a mi ginecóloga a pasar la revisión anual, me llevé una sorpresa, pero de las negativas.

En las mamografías que me realizaron, detectaron en una de las mamas, un nódulo. Rápidamente me enviaron al cirujano para ser intervenida quirúrgicamente y extirpar ese nódulo.

En ese momento me sentí, preocupada, me entró miedo, pensé lo peor, me dije, tengo un cáncer, toda clase de sentimientos negativos afloraron en mí. Unos días después ingresé en la clínica y me operaron. Ese día no se me puede olvidar, era el cumpleaños de mi marido, pensé, buen regalo le hago, pero me lo hizo el a mi, dándome su cariño y sobre todo animándome y en esos momento a ser positiva, a no hundirme.

En la intervención me seccionaron una parte importante de mama, lo mandaron analizar para diagnosticar si el nódulo extirpado era benigno o maligno. Gracias a Dios, era benigno, me lo comunicaron y quedé un poco tranquila y sosegada, pero no obstante seguía preocupada. Al día siguiente y sobre las ocho de la mañana, se presentó en la habitación el cirujano, estaba alterado y preocupado porque no había aparecido, cuando analizaron el nódulo, un pequeñito arpón que me habían clavado antes de la operación para señalar donde estaba dicho nódulo, pensaba que se había quedado en la mama, rápidamente me hicieron una nueva mamografía para localizarlo, con resultado negativo.

Esto hizo que desapareciese en mi esa relativa tranquilidad y sosiego que tenía y acrecentó más la preocupación. Según el cirujano, el arpón debió quedar enganchado en una de las gasas desechadas que utilizaron durante la intervención. El susto y la preocupación, me duró bastante tiempo, hasta que pasé la primera revisión y vieron que todo estaba normal. Estuve ingresada en la clínica dos días, tenía drenajes puestos y muy molestos. Cuando me hacían las curas y quitaban las gasas y me veía la mama que faltaba una parte importante de ella, sin pezón, me sentía acongojada, me daba rabia.

Durante una temporada estuve alterada, se me notaba la falta y no sabía cómo taparla, entonces recurrí a los fulares para disimular dicha falta, hasta hace poco, que decidí poner una prótesis que me costó aceptarla, pero en la actualidad es una parte de mi cuerpo, es mía.

Cuando todo esto sucedió me encontraba realizando uno de los cursos del Teléfono de la Esperanza. Estoy agradecida a mis compañeros los ánimos que me dieron, la ayuda psicológica que recibí, la tranquilidad, serenidad que sentí gracias a ellos y la aceptación de lo que estaba pasando.

Todos los sentimientos positivos de serenidad, alegría, sosiego, animo, etc., no duraron lo bastante como para seguir con ellos. Hace ahora un año, tuve que pasar de nuevo por el quirófano. En la revisión anual, me detectaron un pólipo endriometrial, me lo extirparon y, menos mal, no había nada maligno. Quedó todo en un nuevo susto.

El pasado 4 de Julio, pasé la revisión ginecológica, para ver como estaba todo, con resultado positivo. Una vez finalizada la revisión y visto todos los resultados, mi ginecóloga me dijo: “Este año, eres libre como un pájaro”.

Estas experiencias, me han hecho ver que la vida hay que vivirla, aceptando todo lo que venga, sea positivo o negativo, que no debo hacer castillos de un granito de arena, que tengo que ser positiva, alegre, optimista, etc., que en la vida estoy de paso, que es corta, que debo darme a los demás y transmitirles todo lo bueno que tengo en mí.

Y a raíz de esto último que expreso, quiero poner un dicho de origen australiano que he leído recientemente:

“Todos estamos de visita en este momento y lugar.

Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa”

Una orientadora del T.E. de León.-