jueves, 31 de enero de 2013

EL TELEFONO DE LA ESPERANZA EN EL AULA DE LA FAMILIA EN LA PARROQUIA DE “SAN JUAN DE RIBERA” DE BADAJOZ

Se ha celebrado la 2ª. sesión del AULA DE LA FAMILIA en la Parroquia “San Juan de Ribera” de nuestra ciudad. La Ponencia en esta ocasión ha estado a cargo del ExPresidente del “Teléfono de la Esperanza” en Badajoz D. Teófilo Martín Losada, quien con maestría y habilidad habló sobre: “LA CAPACIDAD DE ESCUCHAR: Familia y mundo necesitan escucharse”. Hizo reflexionar a los presentes en que el derecho a ser escuchado debe ser un derecho básico del ser humano y que continuarán las hostilidades entre los pueblos si éstos no son escuchados con autenticidad, con respeto y con empatía. La “escucha activa” se hace necesaria más que nunca en esta sociedad de la información en que nos sentimos más incomunicados que nunca. Por ello, la “escucha” debería entrar en nuestro sistema educativo como una asignatura fundamental para la vida.

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miércoles, 30 de enero de 2013

AUTOESTIMA EN BADAJOZ

 Continuamos desarrollando en Badajoz diversos Grupos de Desarrollo Personal que abordan distintas áreas de la Salud Emocional. De entre ellos destacan los grupos de Autoestima,de los que recientemente se acaba de clausurar uno,del que os ofrecemos hoy la imagen de algunos de sus participantes, en el entrañable acto de clausura y convivencia final.Paralelamente se vienen celebrando continuamente Grupos del mismo tipo,teniendo como eje central el tema del Desarrolo de la Autoestima. Además del que acabamos de clausurar,en estos momentos se siguen impartiendo otros 3,tanto en Badajoz,como en Mérida y Almendralejo,de los cuales iremos dando información en estas páginas.
   Invitamos a todas las personas interesadas en trabajar su Desarrollo Personal y aumentar su Autoestima,a que se vayan apuntando a sucesivos grupos que iremos convocando en estas localidades en las próximas semanas,para contar con ellos en sucesivas convocatorias,ya que las plazas son limitadas y se suelen agotar.Los interesados pueden inscribirse llamando al 924 22 29 40  o en el email badajoz@telefonodelaesperanza.org  y formalizar su inscripción .

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lunes, 28 de enero de 2013

¿Qué te está pidiendo tu cuerpo a gritos?

(Relato perteneciente a la colección de relatos telefónicos “Bebiendo lágrimas”

Hacemos constar que es totalmente ficticio y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

Iñaki, ya sé que estás cansado, que el día ha sido duro, intenso y, en ocasiones, hasta oscuro. Si puedes, no te duermas, mientras me desahogo y te desbrozo mi alma. Tú que conoces todos mis rincones y eres quien más me sufres, trata de hacer un esfuerzo. No cierres los ojos, por favor. Hoy ha sido un día significativo y quiero que lo sepas.

Amanecí echa una piltrafa, una especie de escoria abandonada en cualquier vertedero, un destrozo. Ya sé que no es algo nuevo y que te estás acostumbrando verme decaída, apenada y sin arreglar. Conoces los entresijos de mi personalidad por ti, por nuestras frecuentes confidencias y por las charlas del psicoterapeuta y del psiquiatra. ¿Te acuerdas cuando nos dijeron “esta enfermedad va a ser dura para los dos, para el que la padece porque todos los días le parecen feos y para el que la acompaña porque se va a sentir impotente, casi como un inútil al no saber o no poder hacer nada, nada”?. Y así ha sido. Oscura, dura, amarga, cruel. Nos ha dejado a los dos sin apetito para degustarnos, para saborearnos y amarnos. Si no soy yo, las más de las veces, eres tú, desvalido e impotente, el que apaga la luz de la mesita y musita un hasta mañana tímido y desangelado. Serán los antidepresivos y los ansiolíticos que hacen decaer la libido, aunque la nuestra, hablo por mi, hace tiempo que está ausente. Y no es que no te quiera o no valore lo mucho que cada día haces por mi, es que permanezco seca, sin ganas de beber en las aguas del deseo. Ya sé que lo comprendes y agradezco infinito que no fuerces, que no me obligues a insinuar una jaqueca horrible. A mi no me hiere que tú busques tus propios desahogos .

Cuando esta tarde vino la niña a decirme: “mamá, vente con nosotros a ver la cabalgata, que hoy vienen los Reyes Magos”, y yo le contesté: “mi amor, no puedo, estoy enferma, papá te lleva”, ella se quedó llorando y sus lágrimas se confundieron con las mías, me sentí arrasada por un tsunami de penas y tormentos, estaba hablando con el Teléfono de la esperanza, como antes te había sugerido: “necesito hablar con alguien que me escuche y me entienda, alguien que no trate de arreglar mi vida o compadecerse de mi”. El que me escuchaba al otro lado de la línea se conmovió al enlazarse mi pesar con los pesares de la niña. Lo oyó todo. “Te comprendo, se me hace cercano tu dolor grande y hondo”, y calló, calló para yo siguiera llorando y la niña diera su portazo de rabia y gritara su lamento: “mamá no me quiere, mamá no me quiere..”. ¿Cómo hacerla entender a Paula que su mamá si la quiere, pero le faltan fuerzas para vestirse y acompañarla a la fiesta a la ilusión, si ella está rota de desaliento y se muere de ganas por desaparecer?. Para una niña de tres años es incomprensible que su mamá quiera morirse.

Iñaki, abrázame, anda, tengo necesidad de tu consuelo, de tu calor y cobijo. Sí, así me he sentido al hablar con alguien que no me parecía desconocido. Tuve la sensación de que me conocía desde hace años, por la forma suave y tranquila en la que entró en mi vida: “no te importe llorar..., date el tiempo que necesites..., no hables si no deseas hacerlo, que el silencio es poderoso...”, era como si me estuviera acariciando con sus palabras, algo similar a masajes lentos, relajados a través del lenguaje facilitador; que no te parezca mal lo que te digo, en su voz no había flirteo ni guiños para quedarse conmigo, era algo más vivo, interior, sereno, como cuando tú y yo hemos disfrutado contemplando la puesta del sol en la serranía, estando sana y era capaz de vestirme con las sensaciones armoniosas de la naturaleza. Sí, le hablé de ti, de Paula, de vuestro cansancio y sobre todo de mis penas. Le escribí como en un encerado la larga lista de las cosas que me ponían triste y cuando creía que había acabado, me susurró: “¿Hay alguna otra cosa que te impida ser feliz?”. Sin darme cuenta surgió una nueva cascada de frustraciones, desánimos, apatías. Que parece que todo me pone triste y mi mundo está empañado, salpicado por un vendaval de arenas del desierto, que te ciegan los ojos, te oprimen las manos, te agarrotan las articulaciones y tu mundo parece ser inmensamente finito entre la cama y el sofá. Ahogada, ahogada, ese es mi sentimiento más cotidiano; por eso acostumbro a subir un poco la cabeza hacia arriba para tomar aire y lo único que respiro es más ansiedad. Son tantas las cosas que me deprimen que apenas fui capaz de hacer una breve lista de las que me alegran y dan vida. Como si no las hubiera o yo no fuera consciente de ellas. ¡No lo tomes a mal, cariño!

Le desgrané mis visitas al psiquiatra y su diagnóstico negro, pesaroso: “Presenta usted un cuadro de dismorfofobia que consiste en una cierta incapacidad para su apreciar su aspecto físico, agrandando sus defectos reales o inexistentes. Es algo parecido a la anorexia. Necesita un tratamiento que va a durar tiempo”. Cansada del tratamiento, ante la inutilidad de la operación de nariz y la implantación de botox en los labios, decidí recorrer los caminos de la psicoterapia y en ella estoy. Al otro lado del auricular me escuchaban con atención, como con un esmero especial, con las mínimas preguntas; a veces parecía que sin verme dialogaba conmigo a través de la respiración y de breves expresiones, como “ah, si” o “ya” o “um..”, algo simple, pero muy sabroso. No quiero decirte que lo hicieran así porque fuera yo, lo harán con todos, pero yo me sentí que esa tarde el Teléfono de la esperanza era para mi, sin límite de tiempo, y que en aquel momento mi mundo se embebía en una atmósfera de paz, tranquilidad y sosiego.

Bésame, Iñaki, bésame. Sentirme escuchaba, atendida, valorada, comprendida, es algo así como cuando tú me miras con afecto, con ternura y los dos nos sentimos uno, como integrados. No me es fácil explicar la sensación que su voz y sus escasas palabras me han dejado en el pecho. Es como si mi capacidad de respirar se hubiera ampliado y mi ataque de ansiedad se hubiera transformado en un vado de quietud. ¿Sabes que me ha aportado este largo diálogo de casi dos horas?. Saber que puedo estar bien, sentirme bien, calmada, sosegada. Eso, sosegada, como en los versos de Fray Luis de León y sin tener que retirarme del mundanal ruido, yo que soy tan propicia para aislarme y recogerme en mi refugio, donde no estoy expuesta ni soy comparada. Un día dejaré atrás esta depresión que me atolondra, me humilla, me desprecia, me ahoga, como te contaba antes. Vivo arrodillada, pero puedo llegar a vivir de pie, como decía el Che, ¿te acuerdas?

Lo confieso abiertamente, el no haber sacado las oposiciones después de unos cuantos intentos, seguir a mi edad con el trabajo de interina, hoy aquí y mañana allá y pasado vete tú a saber, el desprecio de mis compañeros de profesión porque tú no tiene un trabajo estable como ellos, un trabajo que te posibilita dar dos taconazos en el suelo y abrirte camino con seguridad y entereza, el verme fallos en mi cuerpo por cualquier punto en el que centre mi atención: mis ojos podrían estar más achinados, mis labios ser más carnosos, mi cuello más esbelto y espigado, las cejas más atrevidas, los pechos más llenos y tersos, la barriga más plana y firme... Podría ser más perfecta, una superwoman y sin embargo, estoy como estoy. ¡Ojalá fuera Penélope Cruz y estuviera al frente de una gran bufete de abogados, se me acabarían todos los problemas, porque les obligaría a todos a aplaudirme, reconocerme, tratarme con más respeto, a besar el suelo por donde piso!. Iñaki, él dejó que me explayara y diera a luz todas mis alucinaciones y todos mis delirios - ¡que los hay!- y cuando ya no tenía más ensoñaciones, me insinuó: ¿Si fueras una gran artista o una profesional de reconocido prestigio ya serías feliz?. Me pidió que no contestara, que esperara un poco , dejando un espacio al eco interior y que la respuesta me resonara desde el cuerpo, desde mis propias entrañas. Me salió un NO redondo, claro, gigante, extraño, sorprendente. ¿Entonces...?, me insinuó.

Le hablé de la crisis, de los recortes, de las listas del paro, de las mentiras de los políticos con los que a diario trabajo, de lo duro que es que alguien injustamente te sienta delante de un Juez y te lance acusaciones falsas y trate de destruirte... ¡De tantas cosas!. El, como te digo, no trataba nunca de contradecirme, de convencerme, de juzgarme. Escuchaba y me devolvía lentamente la pelota, sin tratar de darme. No jugábamos a campos medios en la que lo importante es golpear con tu pelota al contrario. Aquí no había contrarios. Los dos jugábamos el mismo juego y con la misma portería: a ganar mi vida. Te cuento esto, porque me sentí importante, porque me desveló que soy valiosa, aunque a mi cara le hayan salido un par de arrugas y mi cuerpo comience lentamente a resquebrajarse, que no es de hoja perenne. ¿Y qué?, me espetó con fuerza, es la belleza de lo imperfecto, de lo caduco, de lo pasajero. La grandeza de lo efímero.

No me resultó agradable contarle que me auto agredía y que tenía varias marcas en mis brazos, punzones de rabia, de tensión, de enojo, sí, de enojo contra mi misma. Me removió expresarle que me maltrato, me obsesiono y me azoto a mi misma. “A veces hacemos cosas que nos dañan y nos clavamos nuestras propias o ajenas espinas”, me dijo, “es importante encauzar la ira, sacarla hacia fuera, gritar, chillar, romper, golpear, sin dañar a nadie”. Y yo, tonta de mi, o lista, vete tú a saber, me desnudé completamente, sin pudor, como cuando lo hago contigo: “he estado a punto varias veces de cortarme las venas y poner punto final a esta historia de rechazo corporal y frustración profesional”. ¿Sabes lo que me dijo, Iñaki?. Que era mi vida y que yo tenía que decidir lo que hacía con ella, la madre que buscaba ser para Paula, la compañera que anhelaba ser para ti y , sobre todo, lo que quería ser para mi misma. Me retó, ¿sabes?. Su tono de voz ascendió en esos momentos y se hizo más asertiva, si cabe: “¿Qué te ha ayudado a salir en otras crisis?. ¿Cuáles son tus claraboyas?. ¿Qué te gustaría ser para Paula, Iñaki, para ti?”. Y me animó con rabia, con furia, con palabras grandes y pequeñas, a aceptarme, a quererme, a abrazarme, a besarme, no con un discurso aprendido, sino con palabras sueltas, distendidas, casi con cierto humor. Aunque te parezca extraño me hizo esas sugerencias porque la que se quiere a si misma y se acepta, quiere y acepta la vida. Yo no he sabido quererme, al contrario, cuando me miro en cualquier superficie que me devuelve la imagen me digo: “eres una mierda, una puta mierda, un horror, un sarpullido”. El me habló entonces de una forma solemne, pausada, con autoridad: nada se puede hacer si no te quieres.

Le pregunté por su nombre, - a él ya le había dicho varias veces el mío- por la próxima vez que le podía llamar, por su turno de atención y los grupos que llevaba. Mejor no, me cortó un poco chocante. Mejor así, llama cuando le necesites, alguien te atenderá y te acogerá. “Si me buscas yo acabaré siendo una necesidad para ti y tú, probablemente, acabes siendo una necesidad para mi y eso ni será bueno para ti ni para mi”. ¿Y si me volvieras a ver y la vida nos ofreciera otro par de horas de encuentro, como por aparente casualidad, me volverías a decir las mismas cosas y a escucharme con la misma intimidad, verdad?.

Todavía resuena su voz en mi corazón: ¿A qué te está invitando todo lo que tu cuerpo está sensando?. ¿Qué te está sugiriendo?. ¿Qué te pide a gritos?.

Iñaki, ¿no te molesta si te digo que le pedí un abrazo de despedida y él me contestó que eso si, que eso si estaba dispuesto a hacerlo y que así estuvimos el tiempo necesario para agradecernos mutuamente nuestras confidencias?. Agradezco que no te enceles y que no te enfades conmigo.

¿Qué te parece si hoy...?. ¿No te has dormido, verdad? ¡No sabes cómo te lo agradezco!

Enero 2012

Valentín Turrado

Voluntario del TE

domingo, 27 de enero de 2013

“LA ALEGRÍA DE VIVIR”

 

EL SENTIDO DE MI VIDA

Es imposible vivir la vida con alegría, si no se sabe para qué se vive. Si nuestra vida carece de sentido, y significado, se va a convertir en la carga más pesada que podamos arrastrar durante nuestra existencia. Si quiero vivir alegre, es esencial que encuentre un sentido a mi vida. El no saber encontrar sentido a la vida, es el más absoluto de los “sinsentidos”, es algo efímero, rastrero y vano.

Esta, es la eterna cuestión, que todo ser se plantea en diversos momentos de su vida. ¿Para qué vivo? ¿Por qué vivo? ¿Qué sentido tiene mi vida? Estas preguntas o similares, nos las hemos planteado todos en alguna ocasión.

Todo esto nos lleva a una conclusión, y, es que el sentido de la vida, no es un descubrimiento nuevo que persiga la persona hoy en día; se trata de un tema tan antiguo, que es coetáneo con la aparición del ser humano sobre la tierra.

El pensamiento predominante del Dr. Víktor Frank en todos sus libros, es la presencia en todo el mundo, de “una sensación de falta de sentido de la propia existencia”, que cada vez arrastra a más personas, lo quieran o no. Hoy día, la persona ha conquistado más bienestar, progreso, y libertad. La persona ha empezado una vertiginosa carrera en pos de conseguir la felicidad, y la ha cifrado en la consecución de mayor cantidad de dinero, posesiones, amor, bienestar, etc., hasta que llega un momento, que se da cuenta que a la consecución de todo esto, todavía ansía ser feliz; y mirando a su alrededor, ve que, de hecho, en el corazón de las personas, hay, hoy día, poca felicidad.

Lo que tanto angustia a la persona hoy en día, es la incertidumbre sobre lo que queda al final de la larga y agitada persecución de la felicidad. Sobre el sentido que puede tener para ella, tanto trabajo y fatigas, todo el prestigio conseguido, y, todos los bienes atesorados.

Actualmente pues, nos hayamos frente a un numeroso grupo de personas, entre las que abundan los jóvenes, cuyo denominador común es la duda, y la inseguridad interna, como principales características de su problemática. Buscan una meta por la que luchar, una idea a la que agarrarse, una tarea que cumplir, ya que se encuentran en un gran vacío existencial. En el fondo, no saben para qué son útiles, se encuentran en el sector de “búsqueda de sentido”, no saben para qué viven.

“Toda crisis tiene una salida”, y nuestra época ha de encontrarla. Nuestra sociedad está inmersa en una crisis existencial, que nos está conduciendo a que cada vez proliferen más, los trastornos psíquicos de todo tipo. Un importante porcentaje de estos trastornos mentales, proceden del “sin sentido” de la vida, en el que se desenvuelven numerosas personas, producto de la vaciedad interior.

En la actualidad, hay una fuerte crisis de proyectos vitales, en lo que a ideales y valores se refiere. La ausencia de motivación, y de ilusión, es el comienzo de la pérdida del sentido de la vida.

 

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LOS VALORES Y EL SENTIDO DE LA VIDA

¿Qué se entiende por sentido de la vida? Lo podríamos definir como la percepción de la trayectoria satisfactoria o insatisfactoria de nuestra vida.

Una de las más interesantes aventuras que se nos presentan en la vida, es encontrarle sentido, pero nos corresponderá a nosotros, encontrarle el sentido individual, para aprovechar al máximo nuestra trayectoria o paso, por este mundo.

La vida de una persona se asienta en su sistema de valores, al igual que un árbol se asienta en sus raíces. Por tanto, es importantísimo ampliar nuestra gama de valores, ya que, no solo nos apoyaremos en ellos cuando vengan los grandes vientos o dificultades de nuestra vida, sino que darán sentido a nuestra existencia.

Se trata de encontrar respuestas particulares a las preguntas ¿De qué se trata la vida?, y, ¿Qué vine a hacer aquí? A cada persona le toca encontrar sus propias respuestas, a cada cual, le toca descubrir su propia verdad. Quien sabe responderlos, encuentra una dirección satisfactoria para su vivir, e incrementa tremendamente su expectativa de felicidad en la realización de sus tareas ordinarias, pues sabe lo que verdaderamente le importa, lo que se toma en serio: ¿qué me importa de verdad? Este es el camino para preguntarme por el sentido de mi vida. Dicho de otro modo: saber cuáles son los valores verdaderamente importantes para mí, es lo que hace posible emprender la tarea de vivirlos y realizarlos. Dicho más crudamente: se es persona, cuando se tiene saber teórico y capacidad práctica para responder a estas preguntas: ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué existo? ¿Qué debo hacer? Encontrar las respuestas, es encontrar el sentido de la vida.

La mayor desesperación en la que puede caer una persona, es no saber para qué vive, experimentar una insatisfacción continua de la propia vida. Puede haber tantos sentidos de la vida, como personas haya, por eso cada uno ha de encontrar el suyo, procurando que sea sólido y constante, y que dé sobre todo, satisfacción y felicidad a cada uno.

Los tres principios en los que se apoya la logoterapia de V. Frank son:

a) La vida tiene sentido en todas las circunstancias, incluso en las más penosas y desastrosas.

b) La persona es dueña de una voluntad de sentido, y se siente frustrada o vacía cuando deja de ejercerla.

c) La persona es libre dentro de sus obvias limitaciones para consumar el sentido de su existencia.

“Lo que en verdad necesitamos, es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos. Y no esperar nada de la vida, sino, ver que le podemos ofrecer nosotros a la vida. Si dedicamos un poco de tiempo a los demás, y no tanto a nosotros, sentiremos que somos más felices con el altruismo que con el hedonismo.

Tenemos que dejar de hacernos preguntas, sobre el significado de la vida, y, en vez de pensar en ello, tratar de simplificar la vida, y gozarla en sí misma, tratando de ser útiles a los demás.

En última instancia, “vivir, significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea, y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo”.

LUIS FERRER

Colaborador del TE

jueves, 24 de enero de 2013

Transcendencia

 

Oigo tu voz en la noche.

Sí, en la noche oigo tu voz,

como un relámpago de amor

o una cascada de luz incierta.

¿Es tu voz, verdad, la que oigo en la noche

o es tan sólo un destello de ansiedad?

No sé a quien preguntárselo

que no me susurre con desprecio

o no me hiera con su silencio.

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Te lo pregunto a ti,

que en la noche oyes mi voz,

¿por qué es mi voz la que tú oyes en la noche

o es tan sólo un espejo de tu necesidad?

Todo va y viene,

en un circulo lapislázuli de complicidad,

en una noria infinita de querer,

aquella en la que nos sentamos a mirar la eternidad.

No sé si eres tú quien se acerca

o soy yo el que te atrae.

¡Qué más da!.

Lo que importa es que estamos los dos en los dos.

Valentín Turrado M.

Voluntario del TE

miércoles, 23 de enero de 2013

EL CORAZÓN MÁS BELLO

          Un  buen día,un hombre joven se puso en el centro de un poblado y proclamó a gritos que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
              Una gran multitud se congregó a su alrededor,y todos, admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto,pues no se observaban en él ni manchas ni rasguños.
              Sí,todos coincidieron en que era el corazón más hermoso que habían visto.Al sentirse admirado,el joven se sintió aún más orgulloso y,con  mayor fervor,aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.
             De pronto,un anciano se acercó y dijo:
      - ¿Por qué dices eso,si tu corazón no es ,en realidad,tan hermoso como el mío?
             Sorprendidos,la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que,si bien latía vigorosamente,estaba cubierto de cicatrices,e incluso había zonas donde faltaban algunos pedazos,los cuales habían sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar,pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor.Es más,había lugares con huecos,donde faltaban grandes trozos.
             La gente se sintió sobrecogida.¿Cómo puede decir que su corazón es más hermoso?,pensaron.
             El joven contempló el corazón del anciano y,al ver su deteriorado aspecto,se echó a reir.
        - Debes de estar bromeando -le dijo-.Compara tu corazón con el mío.El mío es perfecto.En cambio,el tuyo es un amasijo de cicatrices y de dolor.
        - Es cierto,dijo el anciano,tu corazón luce perfecto,pero yo jamás me involucraría contigo.Mira,cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor.Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado.Muchos,a su vez,me han obsequiado un trozo del suyo,que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales ,quedaron los bordes,de los cuales me alegro,porque me recuerdan el amor que hemos compartido.Hubo veces en las que entregué un trozo de mi corazón a alguien,pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio.De ahí los huecos.Dar amor es arriesgar;pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas,me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza de que algún día,tal vez,regresen y llenen el vacio que han dejado en  mi corazón.¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?
                El joven permaneció en silencio.Por sus mejillas corrían las lágrimas.Se acercó al anciano,arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.
                El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón;luego,a su vez,arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y tapó con él la herida abierta del joven.La pieza se amoldó,pero no a la perfección.Al no haber sido idénticos los trozos,se notaban los bordes.
               El joven miró su corazón,que ya no era perfecto,pero lucía mucho más hermoso que antes,porque el amor del anciano fluía en su interior.

domingo, 20 de enero de 2013

Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco......

Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

sábado, 19 de enero de 2013

MI SOLEDAD

 

Hola Soledad, ¿cómo estás mi Soledad?, debes conocerme muy bien porque no me dejas ni a sol ni a sombra. Yo también te conozco a ti, y ya veo que estás fuerte, muy crecida, inagotable.

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De tanto conocernos ya casi no sé dónde acabo yo y dónde empiezas tú, y puesto que eres tan mía y estás tan dentro de mi querrás saber cómo estoy yo, ¿verdad Soledad?, pues te lo voy a contar.

Últimamente he notado cómo nacía un idilio y una sensación única de comunicación entre tú y yo que me desborda de alegría y bienestar. Hay veces que abrazándote con violencia acaricio tu suave desnudez y entonces me doy cuenta de que ni mi instinto ni mi pensamiento me hacen añorar nada que no sea lo que sólamente yo poseo, estos ratos íntimos y mágicos contemplando a mi Soledad,

Otras veces me dejo relajar con los ojos medio cerrados para que tu voz callada riegue mis alegrías, y siento un extraño placer al verte tan quieta, tan sosegada y silenciosa.

Una quietud amplia y total ha establecido un diálogo amoroso entre tú y yo, y me sonrío porque estoy contento de estar contigo Soledad, porque nos hemos enamorado pasionalmente, encarnizadamente, eternamente...,porque me siento bien, felíz de mi, y sonrío a mi vida y a todo lo mío. Me emociona escribirte Soledad y me emocionan mis perspectivas de vida contigo, y vuelvo a sonreír al tiempo que ha de venir porque sólo yo sé lo que voy a pasar a tu lado mi Soledad.

¡Soledad mírame, este soy yo!, me gusta que me acaricies y me alientes vida, y que me animes a introducirme en estos espejismos que me invitan a mirarte sosegadamente recreándome.

¿Sabes porqué te sonrío Soledad?, porque estoy alegre de estas cosas que siento contigo y que soy capaz de sentir.Me emociono al idealizarte Soledad porque veo en mi futuro muchas horas de amor y besos compartidos, de caricias y sonrisas y colores íntimos y sueños y estremecimientos de placer y temblores y largas charlas entre tú y yo.

Me gustaría marcharme lejos Soledad, irme muy lejos contigo a un país donde nadie nos pueda conocer ni interrumpir este idilio de pasión y amor que hemos establecido. Atrás dejaríamos muchas cosas que nos gustan como la familia, los amigos, las fiestas, pero estaríamos los dos solos y con eso me basta para alcanzar esto que llaman felicidad, esta felicidad muda que tú me regalas sin condiciones Soledad. También abandonaríamos aquellas cosas que no nos gustan como los sistemas y las gentes que hipotecan las alegrías de vivir y de la vida, y tomaríamos el camino que sólo tú y yo anhelamos tomar para apreciar bien esto que llaman vida, esta vida que es únicamente nuestra.

¿Te lo imaginas Soledad?, nos iríamos cogidos de la mano, tú y yo, y todo cuanto comenzase en nuestro viaje sería un acto de fidelidad que habría de durar hasta la muerte. Nos iríamos como siempre hemos deseado hacerlo, sin hacer ruidos, sin sobresaltos, sin prisas Soledad, caminando, dando pasos extremadamente cortos, para saborear bien cada instante de la vida, de esta vida que nos pertenece a ti y a mi.

A veces la vida irá por delante llevándonos, zarandeándonos, arrastrándonos...,alegre, dolorosa, sencilla, inconsciente...Otras veces abriremos el camino tú y yo, muy seguros de nosotros y elegiremos muestras propias sendas y escogeremos a nuestro antojo nuestras veredas para echar a correr los dos, mano a mano, y a descubrir y descansar y observar las maravillas del camino, del camino de la vida, de esta vida que es nuestra.

Nos iremos a pasear por donde nos lleven el viento, la luna y las estrellas, nada será demasiado grande te lo prometo mi Soledad, nada será demasiado pequeño, todo lo podremos abordar estando juntos, unidos. Todo valdrá la pena de ser hecho y tan sólo nos hemos de conformar con ser felíces, tú y yo, sólos los dos Soledad.

Por ejemplo Soledad visitaremos esos inmensos valles que he soñado, cuyos brazos se nos abrirán generosos y nos invitarán a abrazarnos en el medio de su apacible quietud, esos valles cuyas vertientes bajan lisas y soñolientas, con tonalidades ocres y resplandecientes. ¿Sabes Soledad?, he leído que a las espaldas de estos valles se levantan como por milagro un conjunto de pequeñas montañas abruptas y salvajes, con rocas de color teja quemada, resecas, estériles, sin otra vida aparente que la de los colores en sus juegos continuos con las nubes y el sol.

¿Sabes mi Soledad?, también he soñado que esos paisajes duermen exquisitamente compuestos con sus laderas y sus colores uniformes, con sus pequeños elementos mimetizados por el mismo conjunto de montañas que lo rodea. La poesía de la vida también duerme sobre esos valles, indolente, apacible, risueña...como un cuento de hadas y cuando el sol del medio día mira implacable lo adormece todo con sus rayos, y por las tardes cuando el sol se acerca al horizonte nace un delicioso frescor al tiempo que se levanta una brisa casi imperceptible. Entonces los colores del valle cambian haciéndose mucho más intensos, y la vida despierta de repente justo antes del nacimiento de la noche. En mi sueño mi valle es por las noches una enorme calleja a la que se asoman curiosas las estrellas. ¿Te lo imaginas Soledad?, ¿crees que tú también puedes soñar lo mismo que yo sueño y que yo anhelo?

¿Imaginas una vida entera juntos Soledad?, solos tú y yo, sería maravilloso, ¿verdad mi querida Soledad?

MAO (Escritor extremeño,colaborador con el TE)

sábado, 12 de enero de 2013

LA TORMENTA

    Cuentan que en un lugar,al lado de una presa,se desató un día una gran tormenta.Fuertes vientos,aguaceros,así durante varios días seguidos.Parecía el Diluvio Universal.
     Las autoridades esperaron a que la presa estuviera repleta de agua para abrir las compuertas y que de esa forma no explotara,tal era el nivel que habían alcanzado las aguas.Esto hizo que se produjera una gran crecida y miles de personas perdieron sus viviendas y otras cientos de ellas fueron arrastradas por las aguas. ¿Por qué  si sabían que iba a llover mucho no fueron sacando el agua de la presa poco a poco para evitar esa tragedia?

capricho
    Algo similar pasa con nosotros a diario.Vamos guardando tantos sentimientos en nuestro corazón,tantos malos ratos,tantas cosas que debimos decir,tantas lágrimas que debimos derramar para desahogarnos...Pero un día decidimos abrir la presa y causamos un gran desastre,puesto que la corriente de nuestra reacción es tan fuerte que hiere,daña,y arrastra a todos los que están a nuestro alrededor.
    Hay palabras que hieren y pasa mucho tiempo antes de volver a sanar.¿Por qué no vamos expulsando el agua de nuestro corazón según vayan pasando las cosas?
    Habla en el momento que debas hablar,si lo guardas para luego, estarás acumulando una gran corriente ,que al momento de salir puede herir a alguien,e incluso a tí mismo.
    No acumules sentimientos,no guardes palabras,no escondas lágrimas,es bueno tener la presa de nuestro corazón vacía,así nuestras palabras serán suaves y saludables.
    No olvides que "la respuesta amable calma el enojo,pero la agresiva echa leña al fuego"(Proverbios 15:1)

      COLECTIVO DE ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL
      "EL DIVÁN SOLIDARIO"
      DEL TE DE BADAJOZ                                                                                    

jueves, 3 de enero de 2013

EL TELÉFONO DE LA ESPERANZA CON LAS MUJERES DEL CERRO DE REYES

Continuando con las actividades que el Teléfono de la Esperanza de Badajoz viene realizando a lo largo del Año en barriadas,asociaciones,centros escolares,etc. Siempre intentando difundir la Salud Emocional en los más diversos ámbitos,pero sobre todo allí donde es más necesario en estos momentos,el Teléfono de la Esperanza impartió  días pasados un Taller en el Centro de Promoción de la Mujer de la popular barriada del Cerro de Reyes. Un nutrido grupo de mujeres del barrio asistieron al mismo,muy interesadas   en aprender recursos que les sean útiles para moverse en sus vidas y en su familia. En este barrio,uno de los más azotados por el paro y la crisis en la ciudad,el centro del Taller giró en torno a la actitud con la que afrontar esta crisis que nos lleva al pesimismo y a la inacción,intentando facilitar recursos emocionales para enfrentarla de una forma positiva y transformadora,no sólo de nuestra realidad personal,sino de la circundante,ya que toda crisis es una oportunidad de construir algo mejor,a pesar del sufrimiento que genera  su desarrollo. El ambiente fue estupendo y muy participativo,quedando encantadas de este taller y con ganas de impartir otro en fechas próximas.

CERRO DE REYES